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domingo, 4 de mayo de 2008

EL POETA DEL RIEL

Texto: Andrés Santos

El contenido fue corregido por la autora del blog


PROLOGO


EL SIGUIENTE ES UN ARTICULO PREPARADO SOBRE UN REPORTAJE HECHO EL 13 DE MARZO DE 1998 EN LA CIUDAD DE BOLIVAR A UN COMPAÑERO QUE SE JUBILO HACE RATO Y EL TIEMPO QUIZO QUE ESTAS LINEAS DURMIERAN EL SUEÑO DE LOS JUSTOS EN UN OLVIDO NO PREMEDITADO, PERDONABLE EN AQUELLOS VERICUETOS QUE PERMITEN LA AMISTAD.


-DESDE EL CORAZON SE LES GUSTARA-


LLEVADO A BOLIVAR POR UNA VACANTE FERROVIARIA, CONOCI A VARIOS COMPAÑEROS QUE BIEN VALEN UNA HISTORIA PARA CONTAR.

PERO LA DE ESTA PERSONA A QUIEN HARE REFERENCIA SOBRESALE POR SUS ACTIDUDES HUMANAS, POETICAS Y FERROVIARIAS, ME REFIERO A SANTOS VEGA, UNA LUZ QUE ILUMINA LOS DIAS...

RELATA -ME AFLORA UN RECUERDO CUANDO PASANDO POR LA LINEA DEL VIEJO PROVINCIAL, LA VI ASI TAN ABANDONADA, ELLOS DECIAN “REESTRUCTURACION” CUANDO EN RALIDAD ERA OTRA COSA-


“HERRERAS VEGA” -POEMA-

“VIEJA ESTACION QUE HOY TE VEO TOTALMANTE ABANDONADA,

YA NO TE QUEDA NADA,

DE LO QUE FUERA TU ORGULLO,

NO SE ESCUCHA NI UN MURMULLO,

EN TU ALMA DE TAPERA,

Y TU FACHADA ALTANERA

QUE FUE SIGNO DE PROGRESO,

ES UN ALTAR OLVIDADO,

DONDE NADIE LLEVA UN REZO.

EN LOS RINCONES DEL TECHO

LAS AVISPAS HAN POBLADO,

SUS NIDOS AGUJEREADOS,

CUELGAN COMO LAGRIMONES,

LOS CARDOS SIEMPRE MIRONES

SE ASOMAN POR LAS VENTANAS,

CON SUS FLORES AZULADAS

MOSTRANDO LA PRIMAVERA.

Y EL GRAMILLON A CRECIDO TANTO

QUE HA TAPADO LA TRANQUERA.

TE MIRO COMO A UNA AMIGA

Y ME LLENO DE TRISTEZA,

Y HASTA AGACHO LA CABEZA

POR SENTIRME ALGO CULPABLE,

YA NO HAY PALABRAS AMABLES

PARA CALMAR TANTO DAÑO.

¿QUIÉN FUE EL HOMBRE TAN EXTRAÑO?

QUE DECRETO TU ABANDONO,

EL PUEBLO LO HABRA OLVIDADO,

PERO YO NO LO PERDONO.

TE LLAMAS HERRERAS VEGAS,

SEGURO POR LOS DONANTES,

ESA COLONIA PUJANTE

HIZO TU ESTACION TRIGUERA.

HOY SOS SOLO UNA TAPERA,

PARA MI SOS LA ESTACION,

TE LLEVO EN EL CORAZON,

DEL INOLVIDABLE DIA

CUANDO LLEGUE A TI

DE LOS PAGOS DE BAHIA..”


NACIDO EN PUAN, EL 13 DE NOVIEMBRE DE 1930.

ERA EL MENOR DE 6 HERMANOS, INGRESO AL FERROCARRIL SUD EN 1948, INICIANDO SU CARRERA EN BAHIA BLANCA COMO PRACTICANTE, A FINES DE ESE AÑO LLEGO A NEUQUEN COMO DEPENDIENTE DE ENCOMIENDA Y LE CAYO JUSTO LA LLAMADA DEL ENROLAMIENTO, TAMBIEN VIO COMO SE SUCEDIA EL TRASPASO DE LA EMPRESA PRIVADA INGLESA A MANOS DEL ESTADO, DEVENIDO AHORA EN F. C. N. G. ROCA, ASI PEGO 2 VACANTES, UNA EN ZAPALA Y OTRA EN DARWIN, ACEPTANDO ESTA ULTIMA COMO TELEGRAFISTA, ALLI PUDO VER LOS GRANDES MOVIMIENTOS QUE HABIA EN ESOS AÑOS, FORMACIONES DE PIEDRAS LAJAS, PIEDRA VARITA, MADERA, CARBON DE COTRAALMIRANTE CORDERO, TRENES 3013, 3015 -VACIOS-, 3014, 3016 -CARGADOS DE PETROLEO DE CHALLACO -NUEQUEN-, ALLI EN DARWIN PESABAN LOS TRENES EN VIA TERCERA DONDE SE ENCONTRABA LA BASCULA. -UN RELATO DE AQUELLOS AÑOS: “TENIAMOS 14 VIAS, 2 LOCOMOTORAS DE PILOTAS, PEONES ENTRADORES DE TRENES, QUE LOS UBICABAN EN DESVIOS CON CAPACIDAD PARA 800 EJES, TODA FORMACIÓN QUE SALIA A PRINCIPAL LLEVABAN POR COLA UNA LOCOMOTORA DE AUXILIO HASTA EL KM 67 –KM 966,885 DESDE PLAZA CONTITUCION- PASANDO CHOELE CHOEL CON PERMISO DE BASTON PILOTO AUXILIO.”


“SUS AROMAS A TILO INUNDABAN LA ESTACION, TAN HUMILDE VERLA A LAS 4 DE LA MAÑANA, AL TOMAR SERVICIO, PODIAS SENTIR SU ENCANTO”


PLAZA DE LA ESTACION


“TAL VEZ POR SER TAN BONITA,

TE PUSIERON AQUÍ ENFRENTE,

ARREGLADITA Y DECENTE

COMO UNA MUCHACHA BUENA,

ESLABON DE LA CADENA

DE PLAZAS DE MI CIUDAD.

TE DIVIDE EN LA MITAD,

LA AVENIDA RUMOROSA

QUE POR SER LA PRINCIPAL

SE SIENTE TAN ORGULLOSA.

EL MONUMENTO A BOLIVAR

ESTA INFUNDIENDO RESPETO

A ESTE BARRIO DISCRETO

AL QUE ADORNAS CARIÑOSA.

LA EDIFICACIÓN AÑOSA

DE LA ESTACION FERROVIARIA,

QUE A PESAR DE SER PRECARIA

ES HASTA LINDA DE VIEJA,

CON SUS TECHOS COLORADOS

Y SUS VENTANAS CON REJAS.

TUS BANCOS BIEN UBICADOS

IDEALES PARA EL ROMANCE,

SIEMPRE LEJOS DEL ALCANCE

DE MIRADAS INDISCRETAS,

DONDE ROMEO Y JULIETA

SE JURARON SUS AMORES.

POLICROMIA DE FLORES

TE ALEGRAN DE MIL MANERAS,

Y TE PERFUMAN LOS TILOS

EN NOCHES DE PRIMAVERA.”


DURANTE 6 AÑOS DARWIN LO CONTO ENTRE SUS FILAS, QUISIERON LAS COSAS QUE VOLVIERA A NEUQUEN COMO BOLETERO, LUEGO A SAN CARLOS DE BARILOCHE Y TAMBIEN GENERAL FERNÁNDEZ ORO, UNA VACANTE EN MIRAMAR -5 MESES-, PIRAN -1 SEMANA-, Y VUELTA A DARWIN, SIEMPRE MANEJADO POR LA SUPERINTENDENCIA DE SAN ANTONIO OESTE.

EN 1955 CON LA REVOLUCION DEL 16 DE SEPTIEMBRE, PRECENCIO COMO BOMBARDEABAN LAS VIAS Y GALPONES DE LA LINEA, ES EN ESTE AÑO CUANDO TOMA UNA VACANTE EN BOLIVAR -RELATA: “HABIA MUCHÍSIMO TRABAJO, CARGAS, TRASBORDOS Y CONTABILIDAD, ARDUO SE LABURABA LOS DISTINTOS TURNOS, MAS O MENOS 14 EMPLEADOS, EL JEFE, 2 SECRETARIOS, 4 AUXILIARES, 5 ENCARGADOS DE ENCOMIENDAS, 2 BOLETEROS, 2 TELEGRAFISTAS, 1 PEON FAROLERO, 1 PEON JARDINERO, 1 PEON DE PLATAFORMA, 2 CAPATACES CAMBISTAS, 4 CAMBISTAS. CORRIAN EN ESA EPOCA LOS TRENES PASAJEROS NUMERO 6 –10,20 HS A BUENOS AIRES-, EL 5 –15,00 HS A CARHUE- Y LOS MARTES, JUEVES Y VIERNES EL 29 -DE BUENOS AIRES CON COMBINACIÓN A SAAVEDRA VIA LAMADRID- Y EL 29 -A -A PIGUE VIA RECALDE, HUANGUELEN-. LOS CARGAS 1703, 1704, 1741, 1742 Y EL 2025, LOS DOMINGOS CORRIAN 4 TRENES DE HACIENDA DE 30 VAGONES CADA UNO Y SE TRABAJABA LOS DESVIOS DE MOLINOS RIO DE LA PLATA, SÁNCHEZ, BENTARCUR Y ANGEL VIVANCO.”


-DE LA FAMA DE PICAFLORES DE LOS FERROVIARIOS, UNA ANÉCDOTA HECHA POEMA-


“MODESTO GOROSITO”


“SEÑORES BUENAS TARDES,

DE ESTA FORMA ME PRESENTO,

A MI ME LLAMAN “EL NEGRO”,

ELLAS ME DICEN “NEGRITO”´

VOY A CONTAR UN CACHITO

DE MI LARGA TRAYECTORIA,

SI NO FALLA MI MEMORIA

Y MI LENGUAJE PRECARIO,

LES CONTARE LOS AMORES

DE MIS AÑOS FERROVIARIOS.

EN UNZUE TUVE UNA NOVIA,

BONITA COMO UNA AURORA,

SE LLAMABA NICANORA

LA CONOCI EN UNA YERRA,

EN LA ESTANCIA DE LOS SERRA,

HAY CERCA DE LA ESTACION

ADIVINO MI INTENCIÓN

Y TAL VEZ MI PICARDIA,

POR ES O ES QUE SOLO DURO

NADA MAS QUE 15 DIAS.

EN HALE TUVE 3 NOVIAS,

EN DEL VALLE 5 O 6

Y PARA QUE RECORDAR

LAS QUE TENIA EN HUETEL..

EN MOSCÓN HICE CAPOTE

HASTA QUE ME FUI A VALDEZ,

ALLI CON UNA CASADA

LLEGUE A TENER JUSTO 10.

EN ISLAS FUE LA LOCURA

NUNCA ME LO IMAGINE,

CON 4 DE 25 LLEGUE A TENER 16.

ME FLORECÍAN LOS AMORES

COMO CARDOS EN PRIMAVERA,

TENIA NOVIA DONDE QUIERA,

ERA UN GALAN TIPO CINE,

ES POR ESO QUE COMBINE

CON LA SUPERINTENDENCIA

ME MANDARAN A BOLIVAR,

MI PUNTO DE RESIDENCIA.

OTRA VEZ DE NUEVO AQUÍ

ME PORTABA MANSAMENTE,

ESA PANTERA EXIGENTE

QUE TENIA EN EL CORAZON,

LA HABIA TIRADO A UN RINCÓN

ADORMECIDA Y CANSADA,

MAS MI SUERTE DESGRACIADA

NO ME PODIA DURAR

Y DE NUEVO ME SACARON

A LA LINEA A RELEVAR.

ME MANDARON AQUÍ A IBARRA

DONDE CASI RENUNCIE,

EL ASUNTO ES QUE ME ARME

CON UNA CHICA DE ACA,

QUE HABIA IDO A PASEAR

CON OTRAS MAS DE UN COLEGIO

EL ASUNTO IVA MUY REGIO

HASTA QUE DE FORMA CASUAL

ME ENTERE QUE ERA LA HIJA

DEL ENCARGADO DE PERSONAL .

MENOS MAL QUE ME MANDARON

ENSEGUIDA A URDAMPILLETA,

ALLI EN FORMA MUY DISCRETA

4 DIAS ME PORTE,

HASTA QUE UNA TARDE

FUE UNA VIUDA A LA ESTACION,

APROVECHE LA OCASIÓN,

MI TÁCTICA NUNCA FALLA

Y SALIMOS ABRAZADOS

POR LA TRANQUERA DE LA PLAYA.

EN PIROVANO FUE GRANDE

LAS NOVIAS QUE CONQUISTE,

EN DAIREAUX NI BIEN LLEGUE,

ME ARME CON UNA EN LA CARGA,

OTRAS 7 EN LA LARGA

TODAS DE ALTA ESCUELA,

OTRAS 8 EN LA MANUELA

CUANDO ME FUI LAS DEJE

Y EN BONIFACIO LA NOVIA

AL AUXILIAR LE SAQUE.

EN ALAMO SOLAMENTE

TUVE UNA NOVIA CASADA,

EN FORMA MUY RESERVADA

DURE HASTA QUE ME FUI.

10 NOVIAS EN GUAMINI

FUERON RECORD DE APOGEO,

MAS COMO SIEMPRE QUE VEO,

MUJERES EN OTRO LADO

ANDUVE DE NOVIO EN SERIO

CON 2 DE ARROYO VENADO.

HOY ESTOY DE NUEVO AQUÍ

OTRA VEZ EN RESIDENCIA,

ESTOY VIENDO CON PACIENCIA

COMO PASAN LOS AÑOS,

YA NO SOY AQUEL DE ANTAÑO,

ESTOY VIEJITO Y CANSADO,

UN POCO LES HE CONTADO,

POR ESO ME VOY AHORA

SEGURO ME VA RETAR

CUANDO LLEGUE MI SEÑORA.”


DEVENIDA LA HUELGA DE 1961, HUBO ACHIQUE DE PERSONAL Y REDUCION DE PLANTEL, EL PUESTO DE TELEGRAFISTA DESAPARECIO Y LOGRO TOMAR UNA VACANTE DE AUXILIAR EN BOLIVAR, DONDE TRABAJO HASTA LOS DIAS DE SU JUBILACIÓN EN 1991, A LOS 60 AÑOS DE EDAD, CON 13 DE TELEGRAFISTA Y 30 DE AUXILIAR. APORTO TRABAJOS A LOS SIGUIENTES DIARIOS: ROJINEGRO, ESPACIO LOS ESPONTÁNEOS, RIO NEGRO, LA NUEVA PROVINCIA, EL MENTOR, LA MAÑANA, TAMBIEN COLABORO EN LA RADIO NEUQUEN LU5, Y TAMBIEN CON LA DIRECCIÓN DE CULTURA DE BOLIVAR Y LA BIBLIOTECA SIMON BOLIVAR. PARTICIPO EN CERTÁMENES TALES COMO, TORNEOS ABUELOS BONAERENSES 1997, 1998 Y 1999, FESTIVAL NACIONAL DE FOLCKLORE 1999 -TERCER PREMIO-, Y EN 2000 Y 2001 -PRIMER PREMIO-. PUBLICO 44 POEMAS EN 2000, EN 2001 PREMIO A LA TRAYECTORIA DEL ROTARYCLUB Y CONTINUA PARTICIPANDO, Y ESCRIBIENDO. SANTOS VEGA TIENE HOY DIA 76 AÑOS , Y SU ALMA BRILLA EN EL FIRMAMENTO DE MIS MEJORES RECUERDOS, DEJANDO UN SURCO DE POEMAS QUE AFLORAN EN EL CAMPO DE LA VIDA.


GRACIAS ...



SANTOS ANDRES MANUEL

13-3-1998 ACTUALIZADO 27-9-2006


© Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 4 de mayo del 2008

2003 – 5 años de mí – 2008: Cuestiones de señales IV

Marto llevaba los niños al colegio cuando Vanesa recibió un telegrama de despido de la fábrica Balcarce. No acabó de terminar de leerlo cuando el papel tipo fax cayó redondo sobre el duro y frío suelo, y sobre él cayó ella, desmayada. Estaba apenas a metros de la oficina del jefe.

Despertó una hora después, en el hospital. Perdida, lo primero que recordó fue ese maldito telegrama. No tardó nada que Marto estaba avisado. Y estaba a su costado.

  • ¿Qué te pasó?

  • Marto... creo que me echaron de Balcarce...

  • ¿Crees?

  • Sí...

  • Pues... no es creo. Te rajaron sin darte las gracias – mostró el telegrama doblado.

  • No quiero verlo... – se angustia Vanesa.

Solo fue un ataque de nervios.

Marto llevó a Vanesa a la casa. Ella se fue a la cama. Seguía con mucha angustia. Y la tendría por varios días.

Le preocupaba tener que ir a trabajar por la noche y dejar a su pareja con los niños.

Si todo fuera poco, también había malas noticias para Marto.

  • Marto...

  • Dime Pepe – Marto se sentó y le dio un mate.

  • Supe lo que le pasó hace unos días a Vanesa.

  • Más me preocupa que termine con depresión por esto... está preocupada por el asunto del laburo.

  • No es para menos, pero hay otra más...

  • Ya tengo suficiente...

  • ¿Suficiente? El hijo de puta del delegado de acá te puede llegar a iniciar acciones penales.

  • ¿Cómo?

  • Sí. ¿Recuerdas cuando Castello casi se levanta a Vane cuando eran novios?

  • Si.

  • ¿Recuerdas que aprovechaste un momento que hacía una maniobra con una locomotora?

  • Sí.

  • ¿Y qué hiciste?

  • Yo habilité a propósito la vía equivocada...

  • Por eso no es nada... en realidad es lo que hiciste después.

  • ¿Lo de arrojarlo a que terminara moliendo su humanidad bajo las ruedas?

  • Exacto. Por eso el mandinga este busca ponerte tras las rejas.

  • Me muero si me pasa esto...

Una noche, después de varias semanas, mientras los niños dormían en la casa de los abuelos, Vanesa fue a meter las narices a la estación. Para nada estaba enterada de lo que se estaba tejiendo. En el sitio menos pensado.

  • ¿Cómo sigue la historia de Castello?

  • Ya va por vía legal. Solo falta la pericia que dictamine que el culpable de la muerte de nuestro compañero fue el señalero. Y ahí sí que le va a venir un largo tiempito a la sombra... no sabe la que le espera.

Vanesa recordaba la clase de tipo que era Castello: principalmente por haberla perseguido durante un largo tiempo.

Subió al cabín. Estaban Pepe y Marto. Hablando del tema.

  • Vane... ¿Sucede algo?

  • No preciso que me lo digan... sé todo.

Marto se quedó helado.

  • Son cosas del trabajo, no debes hacerte problema.

  • Pepe, mira, acá los rieles son la misma mierda que la política, con la diferencia que más sucios todavía. Son muy lindos, pero demasiados sucios. ¿Por qué tengo que soportar un tipo acosándome todo el tiempo? Yo sé por donde vino la cosa: a Castello le cayó muy molesto que en vez de haberme quedado con él lo eligiera a Marto. Pero no te hagas ningún problema, ese delegado, no sabe con quien se metió.

Una noche Marto recibió una suspensión, que le significaban 30 días sin goce de sueldo. Su reacción fue simple: se negó rotundamente a efectuar los cambios. Pero permanecía en su puesto.

  • Marto, dale, tengo que hacer la inversión de la loco...

  • ¿Sí? – leía un libro – hazla tú.

  • Pero tienes que mover las palancas...

  • ¿Las palancas? Que bueno, hazlo tú, ahí las tienes, haz tu los cambios.

  • Dale Marto, sos el señalero, tienes experiencia sobrada en ellos...

  • ¿Crees que como vidrio en esto?

  • No pongo en duda esto, pero sos el señalero y es necesario mover los cambios, hay que maniobrar y despachar trenes, dale, por mí.

  • Si aflojo por ti, estoy dando a torcer el brazo. Lo siento Pepe.

Y Pepe no pudo conseguir que Marto moviera las palancas. No le quedó más remedio que hacerlo él. Eso sí, al ejecutar los cambios, varios le salieron mal, lo que ocasionó el descarrilo de una locomotora. Los maquinistas que estaban en su momento, querían morirse.

  • Marto... no sabes la cagada de la noche...

  • Bueno, ve y arregla esto ante el hijo de puta que me suspendió.

Pepe se quedó mudo y quieto como una estatua. Marto siguió leyendo.

Finalmente llegó una citación vía judicial para Marto por el caso de la muerte de Castello. Debe testimoniar sobre los motivos por los cuales llevó a matarlo.

  • Vane... por favor, acompañame.

Vanesa acompañó a Marto. Cuando llegó al edificio de la justicia, supo que por algo debía ir. Luego cuando compareció ante el fiscal, comprendió.

  • Detalle cómo fue que usted mató a Castello – pidió el fiscal.

  • Castello era un maquinista como todos, hasta que conocí a quien es mi mujer hoy. Yo estaba noviando y él empezó a acosarla de diversas formas. Y un día, no sé porque, pero habilité un cambio equivocado... no era mi intención matarlo, quería que... que supiera que no debía seguirse metiendo más en mi vida...

  • Pero no detalla el momento de la muerte.

  • Cayó en la vía y fue arrollado por un locomotora que hacía maniobras.

Al fiscal no le terminaba de convencer el relato de Marto. El delegado, lo culpaba de haberlo empujado hacia la vía para matarlo. Cuando debió declarar Pepe, no pudo hacerlo. No recordaba absolutamente nada. Al último, pasó Vanesa.

  • En realidad, el señor Castello cuando lo conocí, era todo un señor. No sé que lo llevó realmente a perseguirme por cielo, tierra y mar. Recuerdo que una vez me arrinconó en el cabín que yo para huir, agarré y salí por la ventana.

  • ¿La acosaba?

  • Hasta me amenazaba si yo no empezaba a tener una relación con él. No me interesaba en nada tener una relación, quería que me dejara en paz.

Al final, la causa quedó en la nada. Pero no la suspensión, que mandaron a extenderla por tres meses.

Vanesa seguía desocupada. Pero algo la llevó a intuir que todo provenía de la casilla de los maquinistas.

  • Mira viejo, dejate de joder con mi marido porque a vos te hago cagar fuego – se fue directo al delegado con una navaja.

  • No me amenaces porque no te das una idea hasta donde puedo llegar – le contestó tomándole la muñeca de la cual sostenía la navaja.

  • ¡No te tengo miedo gusano!

Ambos forcejearon. La pulseada final se la ganó el delegado, haciendole pasar un mal trago manoseándola.

Luego salió como si nada al andén.

Vanesa también fue al andén. Cruzó la vía y subió a la locomotora. Salió de la cabina con una barreta. Volvió al andén. Esperó a que estuviera solo. Alzó la barreta y con todas sus fuerzas, se lo asestó sobre la cabeza. Ese golpazo fue suficiente para causarle la muerte.

El delegado cayó al suelo, en medio de un charco de sangre yacía su cuerpo sin vida. Y Marto vió como la policía se llevaba a Vanesa. Volvió a verla, que fue cuando recibió la orden de poder visitarla, en el penal de Batán. Haría con los niños este camino por lo menos, unos 8 años.

miércoles, 30 de abril de 2008

2003 – 5 años de mí – 2005: Del Juan José Paso al Nohab

Hace bastante tiempo, en años casi nada, muy poquito hice uso de la tiza. Renegar con los alumnos, un clásico. Los cursos de adultos los codicio porque me puedo permitir todos los gustos que quiera, sin hacerme ninguna clase de problemas. Pero los adolescentes... sí, los adolescentes que van al nocturno pienso que van porque... no lo sé. Porque el nocturno es el último receptáculo del día. De adolescentes que repiten eternamente, que van cuando les parece y al final abandonan, porque no les interesa nada. No les importa nada. Porque percibo que no quieren tener obligaciones que tener. Se creen que la escuela es la que tiene la obligación de darles todo... no lo entiendo. No estudian...

Estoy harto. Harto porque cuando estoy explicando, pienso que a ellos no les queda nada. ¿Les quedará algo? Dicen que sí. Me piden que me abra, pero nadie piensa un poco en mí. Siempre pienso que es porque ha llegado un punto en el cual todo se ha dado vuelta, como que se han perdido los límites y en vez de vivir en la libertad, vivimos una suerte de libertinaje. Sí, libertinaje, donde pienso que tengo por encima mío un montón de caciques que intentan mandar pero ninguno corta ni pincha. Desde los rectores que no salen de sus despachos hasta los preceptores que en plena hora de clase se van a la vereda a fumar. Mejor que no necesites un auxilio, estás en la vía total...

Cuando estoy fuera del escritorio, me meto de lleno en los trenes. Sí, ellos. Ellos me transportan a otro mundo. Todo dentro de la geografía, pero bien al natural. Soy feliz cuando saco un pasaje y, aunque sea, como pasajero, me embarco y salgo corriendo y esos paisajes pasan y pasan...

Pero me pudre cada sábado de por medio tener que ir a un ateneo a escuchar un recetario de cocina de pedagogía para clase. Ya no hay receta para curar ese mal, me pudre. Entonces, es cuando me falla la expresión en esos sentidos y no doy pie con bola. Hace tiempo que he descubierto que lo que hace a pedagogía no va ni para atrás ni para adelante.

Todavía no sé pero por esas casualidades caminaba por el hall central de Constitución. Me senté en el solitario andén 14 a no se qué. A pensar que tengo ganas de largar la tiza porque me tienen harto. Harto de obligaciones pero que bien poco velan por uno. Es entonces cuando ví al nohab en silencio en la vía 12.

Le clavé los ojos a ese nohab estacionado hasta que la alsthom se interpuso en mi mirada y me tapó todo. Casi me agarra un ataque de histeria! Debí contenerme porque no es la culpa de los muchachos, fueron a maniobrar, pero la mejor solución la hice dando la vuelta. Y lo tuve delante de mis ojos...

Era viernes. Saqué mi billetera y conté los pesos disponibles. Me subí. Me senté. Sentí ese aire de viajero... hacía mucho tiempo que no lo hacía. En ese momento lo que menos me importó fue que tenía que ir al colegio a dictar clase. Que se fueran al diablo todos juntos...

Y así pasó. Porque en la hora que tenía que estar en el aula, estaba de viaje. Alejarme era como irme alejando de todos los problemas de la maldita Capital, esta ciudad de porquería de gente que por cualquier cosa te está juzgando para el otro lado. Busco otra cosa. Irme de ahí.

Me dormí como nunca. Nunca un viaje, lejos de la eternidad nocturna, se fue tan rápido. Lo supe cuando el guardatren me puso la mano en mi hombro “Amigo, estamos en General Alvear”. Desperté, me desperecé y me fui a tomar aire fresco. La gran felicidad pero lo bueno, tiene su final...

...y así fue. Volví al nohab, al mismo que me trajo. Estaba cansado, aunque dijera que había dormido, pero mi físico requería un descanso como corresponde. Y durmiendo volví, hasta que las primeras luces del día me hicieron despertar. No sé qué hora era y nuevamente estaba en el mismo punto de partida... en Plaza Constitución.

Mi segunda vuelta al nohab, por esas cosas raras de la vida, uno nunca sabe cuales son sus vueltas, lo que menos iría a pensar que pudiera patear el tablero de veras. Cuando supe que sería el mecánico del nohab, me dije “Es un chiste”. No es en serio pibe. Sí, fue cierto, y eso que no tengo ninguna palanca en los rieles, por eso me considero un super suertudísimo el haberme metido. Cómo, no sé. Que lo hice y lo logré, ya está.

No tuve otra que largar la tiza, ejem, perdón, es decir, le dí de patadas al tablero. Del día que me fui de viaje a esto, no volví más al colegio. Me llamaron pidiendo mi renuncia, cosa que nunca firmé, así que no sé cómo hicieron. En definitivas, me habían hartado, todo el mundo me medía con una vara de dos metros y ahora yo les estaba dando la vara por el tuso... esa misma vara, bien merecida la tenían.

Todo eso dejé por el nohab. Por eso, el 17 de septiembre, al pasar por delante de un busto de Juan José Paso, me echó en cara haberlo dejado en la vía. Como un niño, le saqué la lengua. Burlas le dicen. No me importa, soy feliz haciendo lo que hago. Pienso que mi pasado con Paso fue algo positivo en mi vida, pero es algo que está irremisiblemente cumplido, no tiene vuelta atrás.

Mi vida pasa por ese coche motor, el nohab. Muchos son los apodos que he escuchado, pero este me quedó grabado a fuego: la cucaracha. Y es entonces cuando canto “La cucaracha, la cucaracha...”

2003 – 5 años de mí – 2008: Los lamentos de Luján

Observaciones: Cualquier semejanza con los personajes y los hechos, es pura casualidad


Luján Elizabeth Olivera hacía apenas ocho meses que estaba en pareja con un señor llamado Marcos Lucero y, desde hacía unos dos meses y medio, residían en la ciudad de General Pico, en la provincia de La Pampa.

  • ¿Qué haces Marcos?

  • Sacando una foto amor... – contestó mientras retrataba unas locomotoras de Ferroexpreso Pampeano.

Ella lo observaba sentada en el césped.

Sonó el teléfono.

  • Hola

  • ...

  • Marcos no está. ¿Deseas que le diga algo o... o dejarme un teléfono?

  • No porque no va a llamar.

  • No, te va a responder...

  • ¿Tiene previsto venir a Buenos Aires?

  • La semana que viene vamos los dos.

  • Lo veré ahí.

Marcos hacía maniobras con un corte y suena el móvil. Le aparece un teléfono desconocido. Lo mira “Sea usted bienvenido a esta ciudad, podrá conocerme”. Guiñó los ojos. Siguió en su tarea.

Una noche llegó una carta. Luján la levantó del suelo. Estaba destinada a su marido y en el remitente, figuraba Anahí Troncoso. Provenía de Buenos Aires. Se fue con la carta, se sentó, la abrió y sacó una hoja. Leyó:

“Marcos:


El hecho de que te hayas fugado a tu ciudad de origen en nada justifica todos los desastres que has hecho y el tendal de cuentas impagas que has dejado. Yo ya tengo tus antecedentes, me los pasó Dardo, sinceramente, me habían pasado otra imagen tuya pero bueno... por mí, no me importa, no gano ni pierdo un carajo, Dardo, menos, lo vergonzoso es que a la madre de Dardo le debes 300 mangos de no sé qué, has mezclado los ganados. Tenía muchas ganas de viajar a Rosario, tenía muchas ilusiones, una gran expectativa pero ahora... ahora con lo que sé nunca viajaría – contigo – a Rosario, es más, me voy de vacaciones bajo el puente de la Juan B. Justo. Me duele porque has engañado a esa chica, me refiero a Luján, una chica hiper inteligente y que fuera a terminar con una cucaracha como vos. Yo sé que van a venir a Buenos Aires, pero estate atento, a que te pongo las manos encima”.


La carta cayó redonda al suelo. Luján quedó muda y fría como una estatua.

  • Marcos... – fue el hilito de voz de Luján.

  • No te preocupes, está todo bien...

  • ¿Sí? Pues lee esto – levanta la carta del suelo y se la da a Marcos para que la lea.

Marcos lee la carta. La da vuelta.

  • ¿La conoces a Anahí Troncoso?

  • La ví una sola vez... no debes amargarte en esto. Vamos...

Una semana después tomaron el tren que los llevó desde General Pico a Once. Estuvieron varias horas viajando. Llegaron muy cansados los dos y se fueron a la casa de una tía de Luján.

Luján llamó por teléfono a Anahí por unas cosas.

  • Anahí, trae los papeles que me los llevo.

  • ¿Todos?

  • Lo que más se pueda...

Acordaron encontrarse en un punto para no encontrarse con Marcos.

  • Anahí... ¿por qué tienes tanto recelo a Marcos? ¿viene porque es mi pareja...? dímelo.

  • No. No es eso.

  • ¿Entonces...?

  • Lo ví solo una vez.

  • ¿Una vez?

  • Si. Justo fue una vez que fuimos de paseo a Ezeiza. Andaba con el nono de barba y pelo en pecho.

  • Sera el mono...

  • No, el nono, un pobre perejil que no corta ni pincha.

  • Ah... che, quiero saber algo.

  • Tú dirás...

  • ¿Es verdad que debe a todos los santos?

  • Le debe a Dios y María Santísima, los santos y si me apuras también, al infierno también.

Se quedó muda.

  • ¿Te vas a amargar con un tipo de esa calaña?

  • Me duele porque es mi primer pareja...

  • Yo acumulo todo el tendal de cuentas...

  • ¿Las tienes?

  • Por supuesto. Este recibo es de último bimestre, gastó en pesos una cantidad como 250. dejó la cuenta del gas, esta es la boleta, unos 280. de cable adeuda 140 en Multicanal y 310 en Telecentro. Todavía no sé cómo garpó el agua, pero hay más...

  • Ni digas que dejó más lamentos...

  • En la municipalidad debe como 460 mangos del ABL. Después adeuda 780 de Rentas y lo que sí se me fue de las manos es las cuentas que dejó por los boliches. Quisiera saber ¿garpa los servicios en Pico?

  • No sé porque como me ocupo yo...

  • Dejalo un mes a ver qué hace.

  • Con eso es suficiente. Si no lo hizo en Haedo, menos lo hará en Pico.

Quince días después volvieron a Pico.

  • Oye... hicieron un reclamo que debes unos 300 mangos a la madre de Dardo.

  • ¿Trescientos pesos? No, no es así. No creas lo que te dicen por ahí.

  • ¿No? Pues espera un momento – va a buscar a un cajón un sobre con las fotocopias de los servicios impagos y regresa con él. Lo abre y saca todos los papeles – Mira, pues mira. Ahora dime si estoy loca.

Marcos no contestó. Solo golpeó el vaso de cerveza en la mesa.

Esa noche, Luján prefirió dormir en la cama cucheta, sola, para no pensar que dormía con un chanta.

Días después, cuando Marcos se fue a trabajar, olvidó el móvil. Arriba de la mesa de luz. Lo supo Luján porque justó sonó. Fue a ver y era un mensaje de texto. El mismo decía “¿Cuándo vas a devolver el par de locomotoras que te llevaste?”. Lo dejó en su sitio. Se tiró en la cama, algo desolada.

  • ¡No! ¡Vas a tener que pedir una audiencia! – dijo Marcos como si fuera una autoridad importante.

Y Fernando lo vio pasar sin decir nada. Se fue hasta la casa.

  • Luján...

  • ¿Sí? ¿Qué hubo esta vez?

  • Tu marido huye cuando se le recuerdan los desastres que ha dejado en la vía...

  • Tengo las cuentas...

  • Bueno, este es el reclamo de pago por alguna de ellas...

Luján tomó el par de telegramas.

  • ¿¡Otra vez con el cuento de las cuentas!? ¡No sigas metiéndote con los aficionados! ¡Aléjate! – gritó Marcos.

  • ¡Las cuentas no son ningún cuento! ¡Lo que tengas con los aficionados no me interesa pero eres no solo chanta, sino hasta mentiroso! – gritó Luján.

  • ¿Me tratas de mentiroso?

  • Sí. Ya dudo hasta de mi propia sombra.

Esa noche, como varias anteriores, Luján se fue a dormir a la cucheta.

  • Me siento más cómoda y confortable con el gato...

Caminaba por las calles de Pico hasta su casa. Venía del hospital. Algo desolada. Con bronca. Dolor.

Se fue al teléfono. Llamó a Anahí.

  • Hola Anahí, soy yo...

  • ¿Cómo estás? Si esta pregunta incomoda...

  • Es buena. Anímicamente estoy como el orto.

  • Se explica...

  • Hace unos días atrás tuve una fuerte discusión, también dejé de ir a dormir en la cama grande...

  • Tienes que irte de ahí...

  • Por la cuestión laboral, no me preocupa, otra cosa me preocupa, que me da vergüenza...

  • Tener un chanta como Marcos...

  • Que sea papá de un nuevo hijo...

Estaba desolada.

Pero un día tomó una decisión inadecuada. Esperó a que Marcos regresara del trabajo. Estaba harta de los reclamos por las cuentas impagas. De las discusiones.

Marcos abrió la puerta como de costumbre.

  • Hola Luján ¿Todo bien?

Luján le apuntó con la escopeta. Disparó unas tres veces. El tercer tiro, fue directo a la cabeza.

  • Ahora sí que está todo bien Marcos – dijo Luján irónicamente.

2003 – 5 años de mí – 2008: Extraña soledad

**Publicado en Crónica Ferroviaria**


La Patagonia, tal como muchos la imaginan, nada es como es, esos campos inmensos, tantas hectáreas que dan cuenta de más soledad y silencio quede la presencia de sus dueños, a los cuales no tenemos ni la más pálida noción de lo que es verles las caras porque desde afuera mandan todo... Zapala, es mucho más que esa playa donde convergen los trenes de Ferrosur cargados o vacíos, esperando la cosecha o el mineral para ir a los puertos. Pero las distancias mandan...

Por suerte estuvo la sabia mano del hombre. Sí, esa mano que se atrevió a desafiar este duro y bonito paisaje, donde encontrar un camino de tierra, parece salido de otro planeta. Bah, que a los trenes de pasajeros se los trago la tierra, yo sostengo otra cosa distinta: a los trenes de pasajeros se los tragó un alma riojana. La última vez que supe de su paso fue cuando se hicieron los festejos por la beatificación de Ceferino Namuncurá.

Sí. Más que tarde, era la noche la que iba ganando terreno. El calorcito del día iba desapareciéndose por la brisa otoñal que estaba anunciando que esta sería una noche fría. Aún estoy en el playón de cargas en Zapala preparándome con mi socio para partir con un convoy de 30 vagones cargados con frutas... de las mejores. Pienso en ese licorcito que mis abuelos nos enseñaron a elaborar pero como quien dice, lo primero, es lo primero.

De pronto, obtengo la orden del jefe de tráfico, con el termo en la mano, el mate, luces, bocina, motores acelerando y... adios Zapala. Hasta dentro de unos días. Por unos días estaré atravesando todo un país en el sentido de los paralelos, parece mentira ¿no? Sea como sea, estoy en camino a Bahía Blanca.

Yo no sé cómo está la noche, porque en la cabina estamos calentitos, tenemos calefacción ¡Qué bendición! Pero en la noche hay que estar muy atentos, porque dos por tres nos juega una mala pasada. No es la primera vez que he quedado en el medio de la nada sin comunicación, tengo experiencia de sobra. Pero así es el sur. Todos los sureños lo sabemos. Y matamos el viaje entre mate y charlas. No hay lugar al sueño, para eso debemos descansar lo suficiente. El tren es como un camión, pero nosotros vamos sobre rieles. En el largo trayecto que hacemos, siempre hay tiempo de sobra para recuerdos.

Alguno se preguntará tal vez sobre qué conversamos en el largo viaje. De todo. Del fútbol dominguero y la liga local. De algunos compañeros nuestros que están haciendo el colegio secundario, que adeudan materias o que quedaron libres. De nuestros enfermos en la familia... ellas, nuestras familias. A ellas que buena parte del año se bancan solas con los chicos esperando nuestro regreso. Y después conversar de otros temas menores, que la televisión, la radio, pero este tema, que al menos entre los neuquinos nos da vueltas en la memoria de las blancas palomitas: Carlitos F.

Ya a esta altura no sé cuantas curvas y contracurvas he hecho, pero sé de todas las otras tantas que quedan. Afuera hace frío y en demasía, pero no lo siento. Tuve que apagar la calefacción porque al final me estaba empezando a provocar sueño con el riesgo de quedarme dormido. Más vale prevenir que curar.

Después de unas 13 horas y algo más he arribado junto a mis compañeros a Bahía Blanca, más específicamente, al puerto. A descargar la mercancía y regresar con el tren vacío. Ya a esta altura, sabemos que otras personas están esperando para hacer las maniobras con el tren para la posterior descarga de la mercancía. Y yo me voy camino al hotel porque a esta altura de la jornada, aunque sea pleno día soleado, estoy cansado... de tanto viajar.


Llego al hotel – no es el lujo de 5 estrellas, pero para apoyar la cabeza y dormitar un poco, suficiente – y en una habitación de uno por uno nos metimos los tres y teníamos que dormir en 1 cama! O sea, 2 debían dormir en el suelo. No me interesa, lo que sí sé es que pasé por la ducha y en una bolsa de dormir, puse mi humanidad. Ni bien lo hice, me dormí, como le dicen a los chicos que duermen como los angelitos, yo era feliz durmiendo. Ni supe del paso de las horas porque despierto y me doy cuenta de que estaba atardeciendo...

Salí al patio del hotel y justo me acordé de mi señora, Jimena, que a estas horas estaba en camino al cole ¿o no? Que los chiquis están con la abuela. Los amo. Son mi familia. Ah, eso del cole, ya lo padecí hace... unos dos años atrás cuando por orden de la empresa me obligaron a hacer el secundario. Recuerdo que Jimena me sugirió que hiciera el acelerado de 3 años y terminé haciendo uno en 5 años orientación letras, o sea, nada que ver con el laburo que hago. Bueno, ya que tenía que ponerme el delantal, le insistí a Jimena que volviera porque había dejado el secundario en el 4º año... después de que había repetido creo unas 2 veces 3º y en 4º se quedó libre... y como quien dice, bolas de nieve, todo empieza como algo chiquito y después acaba yéndose de las manos. Casi me ahorcaron – con amor! – cuando llegó el primogénito. Y Jime tenía... 20 años. Casi nada. Y yo ya tenía como dice una frase “barba y pelo en pecho”, 28.

Ya sé que ella sale a las 22.35 de la escuela y está contenta. Sé en qué curso está: 5º 4ª de físico – química, en la misma escuela donde estuve. Viene cansada, pero es el último año. ¿Para qué lamentarse sobre las cosas que no hizo a su edad? Siempre me dice “Vos estuviste peor, empezaste el industrial y lo dejaste en 1º no más...”. No importa, por lo menos, es un grado más en el nivel de los estudios.

Me fui a la cocina para hacerme algo de comer porque me estaba picando el bagre. Mis compañeros seguían durmiendo como las rocas. Un buen puré de calabaza con una presa de pollo fue una santa cena. ¡Qué bendición! En casa nunca falta nada, pero hoy, estaba lejos de mi familia... comiendo despacio y pensando en algún fin de semana para estar allá, tan lejos, tan cerca... sentir en la cara el viento, ese mismo viento que en el invierno, es como una fina agujita que se te cuela por las venas de tu cuerpo...

Varias veces he salido a jugar con los chicos y Jimena en la nieve. Lo que nunca he pensado que me fueran a preguntar, realmente ahí es cuando quisiera que estuviera cierta persona para dar explicaciones, es porqué no pueden viajar en tren. Recuerdo que esa noche nevaba con todo, hacía unos 10º bajo cero. Pero si la temperatura era tan baja, para mí se fue por las nubes: sudé de forma tal que me corría el sudor por mi frente... ¿cómo responderle a ellos, dos chicos de 6 y 8 años que alguna vez hubo trenes de pasajeros en Zapala y que vino Calitos y les pegó un tijeretazo? Mi esposa la quiso arreglar, pero no había forma, intentó decirles que algún día “nos íbamos con papá en el tren de carga”.


En la tarde del día siguiente, es decir, del día miércoles volvimos los tres hasta el puerto. Hubo que rearmar el tren y... como aprendí de conocidos del campo, el caballo cuando vuelve para la querencia, lo hace más rápido que cuando salió. En fin, cuando partí, tenía carga y ahora solo llevaba vagones vacíos.

Tantos años oyendo ese mismo traqueteo de los convoyes, ruidos de máquinas, bocinas, el silencio del paisaje de confería una cierta soledad. Porque el viaje en sí era solitario. Como lo estaba la playa cuando arribó, con algunos hombres cumpliendo horario nocturno.


En las tinieblas me desaparecí. Miré el reloj y ví que se había detenido en las 21.59, pero algo me llevó a suponer que eran más de las 23. El viento castigaba fuerte en mi cara. Caminaba hasta mi casa donde todos dormían y no me escucharían. Después del café, cuando apoyé mi cabeza sobre la almohada en la matrimonial, cerré mis ojos hasta dentro de unas horas, no más.

2003 – 5 años de mí – 2008: Marcos maquinista

Nota: Fantasía


Fuera de toda joda, Marcos, un corpulento maquinista, es uno más como todos. Pero todos los que habitamos en la estación Gowland lo queremos. Lo apreciamos. Porque él con su par de vagones afanados a TBA – y todavía hay que darse por satisfecho – podemos viajar de un lado a otro. Todos los días viene con esa vaporera y ese tender, padeciendo toda clase de inclemencias climáticas, desde el calor veraniego hasta el agua que lo moja porque se entra adentro de la cabina. Pero ese es su trabajo: llevarnos a donde sea.

Por ejemplo: una mamá con sus dos niños acaban de llegar a la estación de Luján. Caminaban tan apurados los tres, como podían, para no perder el tren, pero él, con el espejo retrovisor, tuvo unos segundos para esperarlos a que subieran.

En cambio, los estudiantes de la Universidad de Luján salen a montones y se amontonan a ambos lados del andén con sus libros y papeles. Suben y siguen comentando acerca de tal o cual cátedra del día presente que está por finalizar, de hace un tiempo atrás o lo que sucederá mañana cuando estén frente a un parcial o al tribunal examinador. Los que se reciben o los que quieren entrar en los claustros.

Pero cuando en el año hay un par de veces en que Luján se convierte en una gran ciudad donde convergen las masas peregrinas con destino a la Basílica. Es entonces cuando el tren se colma de tantos peregrinos que viajar puede convertirse en una misión imposible.

Siempre hay chicos y chicas, de todas las edades, que suben a ese tren cuando salen de las bailantas. Hace tiempo que Marcos ve como pueden estarse besando como agarrándose de los pelos, a las piñas y a las patadas. También ve otras cosas como... que en vez de usar el baño, hagan las necesidades ahí al paso sin ninguna clase de reparos o... o que prefieran hacerlo como los animales. Prefiere hacer la vista gorda.

Pero, como todos, tiene sus problemas. Hace varios meses que le tomó una fuerte bronquitis que lo tuvo varios días en cama. Esos quince días que estuvo con temperatura, estuvo solo. Solito en su casa de Moreno. Sin nada para mirar, le pregunta a su socio reemplazante:

- ¿Cómo va todo, amigo?

O solía preguntar también:

- ¿Lo trata bien este servicio especial, compañero?

Y ahí nomás su reemplazante empieza a relatar deseando su regreso. Para su sorpresa, no es bienvenido entre su pasaje, es más, el expreso vaporero ha perdido pasajeros. Marcos se pone colorado y la temperatura trepa por las nubes...

Aunque un día, Marcos tuvo un día realmente complicadísimo. Por esas cosas que esconden los ferrocarriles, la vaporera conducida por sus sabias manos, acabó descarrilando metros antes de llegar a estación Lézica y Torrezuri.

Los pasajeros pensaron que había sucedido un accidente fatal por los bruscos movimientos, pero no. La locomotora, con el tender incluido, habían saltado de la vía, incluyendo el eje de un vagón. Adentro, todos estaban ilesos. En la máquina, también. Junto ambas manos y dijo:

- ¡Gracias Tata Dío! Hemos salido totalmente ilesos de este descarrilo, si lo vieran de la empresa...

- Ah que fue grande el descarrilo... solo queda una vía libre – opinó el guardatren.

- Diles que aguarden a que pase el tren que viene desde Mercedes a que los pueda dejar en la estación. ¿Están todos bien? ¿Nadie está lastimado? ¿Pueden bajar por sus propios medios?

Marcos fue hasta los vagones para ver que todo estuviera bien. Los pasajeros estaban muy preocupados pensando que algo le hubiera pasado. Querían saber el motivo del descarrilo, pero no se podía, porque había que subir al tren que venía de regreso hacia Moreno. Otros, optaron por irse caminando. Y ellos quedaron en el lugar, mientras pasaban los demás trenes, con demoras, por supuesto.

Claro que ese día, el servicio vaporero quedó interrumpido. Marcos, con radio en mano, llamó al taller de Haedo para que vinieran a poner en la vía la vaporera, el tender y el eje del vagón. Al fin de cuentas, era el único que conocía a fondo aquella vaporera...

Marcos se acomodó el uniforme, miró con mucha pena lo sucedido con aquella máquina y también, como muchos curiosos con cámaras digitales y teléfonos móviles en mano, llevaban el descarrilo como recuerdo de postal, le contestó al guardatren:

- Esta gente... sí, esta gente que esperara el paso del vaporero, hoy los dejaremos en la vía compañero.

Pero su compañero, el guardatren, estaba más pensando en que su jornada laboral acabaría más temprano. Lo único que lo puso alegre fue ver la llegada de la grúa para volver a la vía la máquina.

- Bueno Marcos, me pegas el tubazo así vuelvo mañana – sugirió su compañero.

- Sí, sí, vaya tranquilo – le contestó Marcos, en señal de que podía tomarse el día.

- Que careta el guardatren...

Marcos se metió la radio al bolsillo y restregó las manos con cierta bronca por la actitud del guardatren.

- No puedo creer que solo esté por un puñado de billetes – dijo por fín. Si fuera el dueño de este expreso vaporero, te juro que ya lo hubiera rajado hace tiempo y espacio.

Entre tanto, una veintena de operarios estaban trabajando tratando de regresar a la vía la máquina con el tender. Trabajaban a contrarreloj: las horas pasaban y las tareas se ponían cada vez más dificultosas. Todo se complicó cuando descubrieron que faltaban 10 metros de rieles y durmientes.

Ese mismo día la cuadrilla pidió al taller de Haedo rieles, durmientes y clavos para vías, además de algunos hombres de más. Es que en el lugar del descarrilo, los rieles estaban retorcidos y los durmientes ni existían. El balastro había sido removido violentamente quedando solo la tierra revuelta. Por la tardecita pasó el tren de larga distancia rumbo a Bragado, con suma precaución.

Desde la GT, curiosamente, su colega Reyes, se tomó su tiempo para parar, asomarse por la ventanilla de la locomotora y averiguar qué le había sucedido:

- Marcos... ¿qué ha acontecido? – preguntó Reyes con su acento español.

- Solo fue un pequeñito incidente – le contestó Marcos mostrando la evidencia.

- ¿Pequeño gran incidente? Casi nos hemos clavado de narices ¿Cuánto tardarás en volver con el expreso vaporero?

- Casi nada... aunque creo que va llevar un tiempito.

- A mi regreso de Bragado estarás...

- Si tienes suerte y fortuna y no me sigues encontrando aquí.

Reyes hizo sonar la bocina de la GT y siguió viaje. De pronto, varios niños pasaron para ver al tren de vapor descarrilado. Entre ellos empezaron a comentar con preocupación cómo irían a viajar. Pero más querían saber cómo iban a volver a la vía al tren.

Con ojos tristones veían que la cosa no era simple. La noche estaba ganando terreno y la cuadrilla paró para descansar. Pasó la noche en un vagón dormitorio y retomaron las tareas al día siguiente muy, muy temprano.

En tanto, los niños y los adultos volvían a sus lugares. Y deseaban saber cuándo podrían volver a viajar en el expreso vaporero. A media mañana, sin que nadie atinara a saberlo, llegó una citación para Marcos. Debía realizar un descargo en la oficina de Moreno por el tema del descarrilo.

En un colectivo llegó a Moreno donde hizo el descargo. Pero los delegados y los supervisores no creyeron que el descarrilo fue una mera causalidad y lo culparon por haberlo provocado. Tan rápido como sea, como se dice vías dentro y fuera, más rápido que los bomberos, le dieron por la cabeza cinco meses sin sueldo, y lo peor de todo, a sudar la frente junto a la cuadrilla.

Colorado lo que se dice colorado como un tomate no se puso, pero que la temperatura de su cuerpo trepó varios grados eso sí. Y no es porque estuviera enfermo, sino porque también su corazón latía más rápido y sudaba por todos lados pensando que él era el responsable del descarrilo.

Marcos se dio cuenta de que tenía que desenmascarar a aquellos que se ensañaron con él, y qué mejor cosa le resultó que ponerles las evidencias en las jetas.

Si hay tecnología que no se note, con móvil en mano fotografió cada cosa que podía ser sujeto a pericias.

No obstante, cuando la cuadrilla reparó totalmente el tramo de vía roto, encontró entre unos pastizales una herramienta de porte pesado, que el descarrilo había sido provocado por terceros. Eso lo llevo a la conclusión de que habían aflojado la vía. También sospechó de algunos más, pero tenía varias confusiones: por un lado, los viajeros que culpaban a vándalos pero Marcos tenía sus buenos motivos para pensar que todo provenía de alguna reñida interna.

Y se hizo efectiva la sospecha de Marcos: cinco ferroviarios afectados por telegramas de despido de hace unos meses, pidieron la reincorporación pero como la empresa se lo negó, provocaron esto. Y las pruebas estaban a la vista. Entonces, para solicitar que levanten la suspensión de aquel maquinista que pasa con el vaporero por Gowland, se juntaron varios viajeros y fueron a reclamar exigiendo la pronta restitución de Marcos, o de lo contrario, amenazaron con bloquear el paso de los trenes.

Los delegados y los supervisores cuando vieron la muchedumbre, pensaron que tal vez los iban a linchar, pues ellos cantaban “¡Marcos a la vaporera, por un tren más justo!”.

Alguien, suicida, pero debían dar una respuesta a una muchedumbre enardecida, dijo “¡Les prometemos que tan pronto como sea posible, lo tendrán!”. Desde el fondo se escuchó un gordito enérgico que gritó eufórico “¡Lo queremos ya! ¡Ya! ¡Nosotros no esperamos! ¡A él sí lo esperamos! ¡A ustedes, ratas del diablo, no!”.

Y se desató el tole, tole monumental. Bloquearon la vía por espacio de unas tres horas hasta que apareció la vaporera con el ténder y los vagones. Se anunció con todo. En un primer momento desconfiaron hasta que alguien de la multitud vió que de la cabina era Marcos, gritó: “¡Es Marcos, embarquen todos!”.

Marcharon al ritmo de la vaporera hacia Mercedes. Un tren más. Pero el más apreciado, sin lugar a dudas. El de los niños. Los adolescentes. Estudiantes, universitarios, laburantes. De todos. El mismo que nos lleva y trae todos los días.

“Aloooo...” – dijo Marcos desde la cabina en estación Universidad de Luján. Una chica le siguió el verso “...presidente Chávez. ¿Cómo está usted?”