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jueves, 27 de marzo de 2008

La Pavada Ferroviaria de Lopa y Lupe LXXVIII

No es el Alienígena pero se llama FEPSA – Lupe


¿Por qué enuncio al Alienígena? Bueno, solo lo hago para decir que siempre hay gente que no tiene memoria ni sentido común, no es porque vaya a hablar de él, pero tiene algo de participación él. El tema viene porque si de contratos vamos a hablar, vamos a sentarnos a renegociar el contrato. Hasta acá, nada del otro mundo. Ahora, como buenos negociantes, se supone que FEPSA debiera rendir cuentas de lo actuado. Bien, se supone, pero el se supone parece haber quedado archivado en algún cajón por ahí... Ya con éste antecedente, era de esperar que todos los que tomaran la palabra hablaran bondades de la empresa pero eso me recuerda a Silvina cuando dijo “Compraría gomas de borrar por toneladas”. Claro, si se trata de borrar a todos los garcas... bueh, dejemos de lado esas suposiciones porque no nos llevan a ningún lado, miserablemente. Lo que me late que va a ser más lamentable aún es que cuando quiéramos acordar, nos vamos a caer del catre y desayunaremos con el cuento de que hay nuevo contrato con FEPSA. Me recuerda a Pergolini cuando dijo “¿Vos estás enfermo? ¿Estás demente?”. La verdad, con todo lo que robaron en éstos años de prestación ferroviaria seguir con una empresa de éste calibre ya no queda más nada por decir. Eso sí, todavía tengo algo por continuar diciendo: según chiflaron las chicas, el ambiente está enrarecido, parece que se vienen los despidos en masa en el galpón de las locomotoras. ¿Será que ellos prefieren gente con título de Ingeniero Electromecánico o algo así? No lo sé, pero lo único que puedo anunciar que hay burros de dos patas y hacen animaladas del tamaño de la pata de un elefante y entonces es de suponer que el título con el cual entraron, solo les sirve a los efectos de ser papel higiénico. ¿Qué irá a pasar? Y... yo no lo sé. En esos casos quisiera tener la bola de cristal para adivinarle el futuro a los ferroviarios.


Solo son palabras – Lopa


Dicen que el lunes es el día por el cual empieza la semana de trabajo y lo que todos buscamos es terminar bien el día. Bueno, tal vez terminar “bien” el día sea una misión imposible, sobre todo para aquellos que usan como medio de transporte el tren. Para quienes encendieron la tele, un sorpresivo anuncio de paro ferroviario por 24 horitas organizado por La Fraternidad. ¿Y uno? Aaaaayyyy!!!! Que espina dolosa... bue... nuevamente el usuario está masticando “¡¡¡¡¡Otra vez nos cagan éstos ladrones sinvergüenzas!!!!”. Sí, nuevamente los turros de los síndicos aparecen en escena dispuestos a recagarlo en los servicios ferroviarios porque a ellos no se les va a caer un anillo por mejorarle la calidad de viaje. ¿Se puede saber la causa? Según ellos, no hubo acuerdo con respecto al aumento de salarios. Ojo, ésta es la causa según ellos, pero según el usuario, es posible que terminen preguntando si el sultán Omarcito Maturano no saca tajada y entonces es posible creer que también integre la lista de los corruptos por definición. Pero quédese tranquilo señor usuario, por ahora solo son las palabras, es solo un mero anuncio porque hasta la llegada de las 0 horas falta aún y por ahí es posible que éstos chicos levanten la medida porque apareció una respuesta salida de la galera de algún funcionario. ¿Qué hacemos ahora? Esperemos a ver qué sucede en el segundo acto, pero por el momento agenden el paro porque va confirmado, yo aviso para que no los agarren después desprevenidos.


Solo fueron palabras – Lupe


Ya comentó Lopa del paro de maquinistas anunciado por La Fraternidad de 24 horitas. No... no son nada 24 horitas en todo el año, es un día. La verdad que acá hubo mucho bla bla pero el paro... ¿dónde estuvo que no se sintió por ningún lado? ¿Será que el Héroe ferroviario de los mocasines con forma de Pingüino apareció por la enésima vez a apagar el incendio en los rieles? Miren, todo vale y yo quisiera saber si éste anuncio de paro fue una mera cargada o algo por el estilo porque en la realidad, la cosa despertó tan normal como siempre y digamos que algo más que normal. Bueno, vamos a decir que éste anuncio solo fueron meras palabras y bien dice el dicho “A las palabras se las lleva el viento”.


Metropolitano, en sus narices – Lopa


Últimamente viene sucediéndose una seguidilla de cosas en un lugar que ya da para decir que se lo hacen delante de las narices de Metropolitano. ¿Recuerdan cuando hace un par de semanas se afanaron cables de los cambios en Plaza? Como no se va a olvidar eso, máxime la pesadilla de los eléctricos y otros trenes más esperando turno para entrar porque todo funcaba así, así de manual e hiper automático. Algún día había que reponer los cables robados y todo volvió a la normalidad. Bueno, normalidad si se pudo llamar al tiempito que pasó hasta que nuevamente nos desayunamos con el mismo cuento del robo de cables en los cambios. La verdad suena un poquito sospechoso que en tan corto tiempo dos veces seguidas se lleven cables, ya eso es señal de que algo no anda bien –“Ejem... mejor habría que preguntar ¿qué es lo que anda?” dice Cibriano- y entonces es hora que los muchachos de Metropolitano bajen del quinto asteroide y se pongan en órbita, porque todo esto pasa delante de sus narices y si quieren mejorar seriamente, empezando a hacer las cosas como las leyes mandan.


Los grandes momentos ferroviarios LXXVII

Lucía les da con los rieles por la cabeza – 1ª parte


Aquí me pongo a circular

Al compás de la incertidumbre

Que al ferroviario que lo desvela

Un embole bien estrordinario

Como el más tierno otario

Con los despidos se consuela.


Muchas cosas pierden los trenes

Que rara vez las vuelven a hallar

Mirenlo al tal J. Tizado

Y eso es güeno que lo recuerden

Si la memoria se pierde

Nunca se la vuelve a encontrar.


Hacete amigo del ingeniero

Pa´ ganar algún “puestillo”

“Son bien garcas los ingenierillos”

se dice en voz altanera

pero cuando la soga aprieta

se bajan hasta los calzoncillos.


Empresas que son un bodrio

Dirigentes que son un queso.

Pero aquí, señores, confieso

No hay nada que sea más triste

Que a la catrera solito irse

Castigado por meras boludeces.


Esta empresa me asombra

Con sus ordenes especiales del caray

Castigos por donde quiera hay

Pero a pesar de tanto ingenio

Nunca ví un truco tan bueno

Como el pistolón del acelerador


Un jefecito que da consejo

Más que jefecito, es un atrevido

Ansí como tal les digo

Que miren con precaución

Que si los garcas lustrabotas entran en acción

Escapen con alarido.


Café Ferroviario LXXVI: Cosas de paisanos según Bragado

***En el 6º aniversario del accidente de Lobos***


La llega del héroe ferroviario con mocasines con forma de Pingüino proveniente de las tierras heladas de la Santa Cruz provocó algunos temores. El primer temor de todos fue aquel rementado golpecito en la cabeza contra una cámara, que, según dicen, hizo que empezara a portarse como una especie de topadora contra todo aquello relacionado con la era menemista, claro, si se trataba justamente de materia ferroviaria.

La cuestión se agravó sobre todo cuando algunos paisanos ferroviarios de la era de Menem fueron y siguen siendo sospechados por diversas causas.

“Pegarle a Mario Montoto es pegarle a Menem”, repetían las locomotoras de Metropolitano, sobre todo Fati cuando contaba a sus hermanas los miles de plantones diarios. Pero claro, otro que dijo esa misma frase fue justamente Iglesias “Estaba indignado por la traición de Montoto” – dijo Silvina cuando éste último acusó a Montoto de ser “el jefe de la mafia enquistada en el poder”. Sus trastadas estaban y siguen estando a la vista, alguna vez se dijo que renunció a Metropolitano aunque presto estuvo Lomas para decir que ese paisano seguía danzando en Materfer. Vaya uno a saber si realmente renunció o solo fue un sencillo y mero comentario para entretener al mundo externo con la lengua ocupada.

Pero claro, no era fácil y sencillo lidiar con Montoto. Sin embargo, otro pez gordo bien pesadito, instalado en Mitre y Sarmiento se llama Roque Cirigliano. Roque Cirigliano también tiene un capítulo aparte para escribir, si sobre todo hay que enumerar las incontables faltas que la concesionaria Trenes de Buenos Aires comete a diario. Dicen, los atrevidos que se atreven a todo, que hay como para tirar manteca al techo. Sus vecinos, sobre todo Maribel, siempre pone el grito en el alto y estrellado cielo “Si Cirigliano dejara de robar por lo menos un mes, habría para reparar una locomotora” dijo hace muchísimos años. Y esa frase pegó con demasiada poxicola, por esa razón, Maribel tiene por suerte prohibido andar por ese ferrocarril, puede ser pasada por el soplete.

No todo termina aquí. Otro “paisano” que trae aún más dolores de cabeza: el sindicalista de los maquinistas de los depósitos de Victoria y Castelar, Rubén Sobrero, ya colmó la paciencia de quien quiera soportarlo. Más de uno se pregunta si realmente defiende a los trabajadores o es pura publicidad protestera, porque en realidad, las mejoras no se notan en absoluto. En su emprendida, Maribel también pegó como estampilla de correo a Sobrero, sobre todo cuando le dijo “¡Sos un chorro chorrísimo! ¿Entendiste? ¡Cho-rrí-si-mo!”.

También hay más paisanos que traen sendos dolores de cabeza: los chicos Roggio. Los tranvías dicen que el capo mayor de los Roggio es más delincuente que todos los delincuentes juntos. Justamente, para hacer el remate, Cibriano cada tanto suele tirarle con munición gruesa, pero ni con eso, se da por aludido. Aunque anduvo al borde de ir al soplete, por ésta frase “¡Renová el vejestorio Metrovías y sacá a todos esos chorros tuneleros!” le grita siempre. Casi le cuesta el soplete.

Otro “paisano” causa muchos más dolores de cabeza todavía: José Pedraza. José Pedraza debió salir al cruce de todas las versiones sobre todo cuando fue acusado (Y sigue siendo acusado) de ser uno de los responsables de provocar el colapsamiento del ferrocarril Belgrano con el gremio de la Unión Ferroviaria. Para defenderse de quienes lo acusan de corrupción, Pedraza insiste siempre: “Éste fue el único ferrocarril que nadie quiso hacerse cargo y ahora, hoy por hoy, estamos llevando una gestión próspera para mantenerlo en pie”. Eso dice Pedraza. En el otro extremo, TT01 también dispara con munición gruesa y no precisamente habla bondades, sino más bien, pestes “Solo él se le ocurre decir que el ferrocarril Belgrano anda bien. Sí, anda bien, bien por los aires. Yo pregunto ¿existen trenes de pasajeros? No y sí a la vez y por si la memoria falla y si hay falta de sentido común, he de recordar una cosa ¿recuerdan cuando aquella vez Belgrano Cargas impuso una tarifa excesiva para que pudiera transitar el Tren de las Nubes por Salta y el corredor estaba en unas condiciones hiper deplorables? Por favor, ¿eso es andar bien? Pero bueno, nunca está de más cuando Montoto dijo que los aumentos son la forma clásica de tapar agujeros”.

Pero otros paisanos traen más dolores de cabeza: América Latina Logística. Éstos se lo aglutina juntos porque parece que no hay una cara visible que represente a la empresa en su conjunto. ALL se la conoce por aglutinar bajo su órbita los ferrocarriles San Martín y Urquiza y que más de una vez las chicas que danzan los rieles bonaerenses protestan, justamente, por sus trastadas. También se los conoce por saber destruir el material rodante con el IFO. Loretta y Victoria protestan también porque la vía a Posadas no pueden ir ni a 2 por hora... Pero Pinamar siempre insiste “Son más papistas que el Papa” y tiene razón. Razón porque si en el país son el mayor desastre, mejor preguntemos en Brasil si ocupan también el primer puesto.

Más paisanos que traen dolores de cabeza son FEPSA, con la cabeza visible de Organización Techint. Rementadas son las correrías de ésta empresa, si se trata de cumplir con lo pactado. Tienen una fama algo rara y hasta pueden ser una suerte de FBI cuando se trata de controlar los horarios “Les faltó instalar un cámara oculta para ver si el conductor usa campera verde o bufanda azul” dijo alguna vez Viviana cuando los castigos se vinieron en masa. Lo que sí se podría decir que el colmo de los colmos es aquel aparatito instalado por los ingenieros para pistolear velocidades... “Parece ridículo que en un país donde los trenes se vienen a pedazos de rotos y que ellos se pongan a hacer inventos chinos en vez de hacer un bien a la patria. Podrían dejarse de joder” siempre insiste Natalia. Pero Romina se la toma con soda “Pero si los ingenieros no son personas probas, son cínicos, provenientes de planeta de los Cínicos”.

Ahora, la pregunta que ronda entre todos es ¿seremos un país soberano algún día?

Café Ferroviario LXXV: Como chanchos en el lodo

Es miércoles. Tan común podía ser el día para unos. No para otros. Es que la amenaza de un paro sorpresivo con cortes de vías en Boulogne Sur Mer estaba en las nucas. Si se trataba de protestar por salarios y arruinarle la vida al viajero todo estaba permitido.

Eva empezó su día en Ferrovías como siempre. Cuando calculó que se venía el paro, pensó un convite para sus colegas. Para matar el tiempo de espera, llamó a Escalda, donde está Bragado “Ya que estás libre, venite pa’ acá que la cosa está caldeadita”.

“Pero llueve mujer!” – le dice Bragado del otro lado del tubo.

“¿Y quién te dijo que nos mojaríamos?” – le retruca Eva.

“¿Y qué voy a hacer contigo allá, si se puede saber???” – preguntaba insistente Bragado.

“Negra... pasale el chimento a Maribel, La Chabona, a Karpik y a Silvina, hoy vamos a pasar un día espectacular” – dice Eva.

“Bajo la lluvia” – le dice Bragado.

“Vení y no preguntes más!!!” – se altera Eva y corta el teléfono.

El reloj sonó las 6 de la mañana. Mientras tanto, Eva fue llevada con marcha atrás rumbo a Boulogne. Entre tanto, Maribel y Silvina ya estaban esperando a Eva en Boulogne.

“¿Qué tal?” – les dice Eva.

“Bien gracias, aunque algo caldeada la cosa” – le dice Silvina.

“Ellos estarán calientes, nosotras la vamos a pasar bomba!” – le contesta Eva.

“¿De veras? Uy que bien!” – le dice Maribel a Eva.

“Háganme caso a mi... hoy vamos a comer un rico asado” – les dice Eva.

“¿Asado?” – pregunta Silvina.

“Sí idiota, un asado” – se altera Eva.

“Pero Eva, Silvina pensó que podía ser un asado de esos que están ahí ajuera” – dice Maribel.

Y todas miran. Silvina dice “Qué lástima que me olvidé de traer la goma de borrar de Ferrocentral...”.

En ese momento llegan Bragado, Karpik y La Chabona. Justamente, La Chabona inquirió en algo “Éstos tipos y un poco más dejamos el cuero con ellos”.

“Tranquilas, yo los tengo bajo control” – les dice Eva.

“¿En serio?” – pregunta Bragado.

“Sí, ¿por qué tanta desconfianza?” – Eva le pregunta a Bragado.

“Porque me temo alguna nueva de Maribel” – le responde Bragado.

“¿Qué has hecho Maribel?” – le pregunta Eva a Maribel.

“Yo nada querida...” – le contesta Maribel.

“Nada las pindongas negra!!! Tienes una amnesia tan terrible que te impide recordar todas tus correrías en el Sarmiento!” – le dice Silvina.

“¿Cómo?” – pregunta Eva.

“Por ejemplo, como decirle en la mismísima cara de Cirigliano que si dejara de robar por un mes habría guitarra para reparar una locomotora” – empieza a contar La Chabona.

Eva mira y pregunta “¿Serías capaz de insultar a un político?”.

“No sé si a un político, pero a un sindicalista seguro” – le responde Karpik.

“Mira Maribel, eres un peligro ambulante, cuidate en ésta” – le advierte Eva.

“Si te digo que trato al Pollo Sobrero de chorrísimo...” – le cuenta Bragado.

Eva se queda boquiabierta. Y dice “Ponte una cinta en la boca, acá podemos cobrar, con aguinaldo y todo”.

Y Maribel seguía muda. Solo profirió éste sonido “Mmmmmfffffttttt!!!!”.

Mientras ellas charlaban en el taller, afuera la protesta seguía. Llegado el mediodía, hubo un fuerte tensión entre la empresa y los empleados.

Por la tarde, la prensa fue convocada a los efectos de ponerla en conocimiento de la protesta. Se improvisó un palco con un cajón de coca cola, bajo la lluvia. Rodríguez, representante de uno de los gremios de la protesta, empezó:

“Compañeros ferroviarios. La empresa no se quiere dar al diálogo con nosotros... es hora de repartir las ganancias entre todos...”

Silvina masculló “¿Quién con quién??? ¿Dónde estuvo el diálogo para reventarle la vida al usuario? jetón!”.

La Chabona dijo “¿Ganancias? ¿Qué hacen ustedes sindicalistas con la guitarra? ¿Se la comen?”

Eva la siguió “Sindicalistas vendidos, son eso, vendidos!”.

El discurso siguió “... queremos un aumento en nuestros salarios, no es posible que pasemos 10 años trabajando y que no se reciba ninguna compensación...”

“Andá con ese cuento a otro botón!” – le grita Karpik.

“¡¡¡Lústrale las botas a Ariadna, jetón!!!!” – grita La Chabona.

Pero los ferroviarios parecían inmutables ante los dichos de las locomotoras. Tan corto como podía ser el discurso, Rodríguez finalizó “Si no recibimos ninguna contestación, vamos a empezar a hacer paros por 48 horas y si sigue así, por tiempo indeterminado”. Quienes hacían protesta, aplaudían. Por el otro lado, Bragado gritó “Andá a hacer un piquete de truchas ladrón!!!”.

Pero la emprendida la continuó La Chabona “¿Sabés? También frená el transito de truchas por default!!!”.

Karpik no se quedó atrás “¡¡¡¡Y jodele bien jodidita la vida al usuario, chorro!!!!”.

La lluvia de improperios empezaba a caldearse. Quienes hacían el paro empezaban a enojarse por los improperios mientras ellas se encargaban de seguir la lluvia.

“Ustedes son unos vendidos, no les importa un bledo del ferroviario” – les inquirió Eva.

“Las patria se los está demandando, sindicalistas inútiles” – les gritó Karpik.

Mientras, los sindicalistas con los obreros que hacían la protesta, estaban ocupados en convencer a la prensa de su real motivo de protesta. Pero los improperios hacían imposibles los esfuerzos que ellos hacían por tener en pie la protesta.

“Están bien calentitos” – les dice Eva.

“Tan calentitos como los panchos” – le dice Silvina.

“Estemos lejos, porque la cosa se viene fea” – advierte La Chabona.

Pero Maribel sin mediar palabra alguna con sus hermanas, avanzó unos metros donde estaba el piquete y les gritó “¡¡¡¡Sigan lustrando botas corruptos por la definición misma!!!!” y consiguió llamar la atención de la prensa.

Y se desató una batalla campal. Más que protesta, era una pelea de perros. Mientras las locomotoras se defendían de las trompadas de los ferroviarios que protestaban, Rodríguez empezó a hacer declaraciones a la prensa:

“El servicio estará parado hasta las 0 horas del día siguiente” – aclaraba permanentemente. Aunque en una de sus tantas declaraciones a la prensa, hizo agua cuando apareció Bragado y sin mediar palabra, le mandó un tremendo escupitajo que dio en la cara de Rodríguez.

Mientras Rodríguez se secaba la cara, Bragado ya se había alejado con sus hermanas, que a su vez, también habían emprendido la retirada.

Al día siguiente, en todos los noticiosos y en todos los diarios apareció la foto de Bragado escupiendo a Rodríguez mientras hacía declaraciones a la prensa. Loretta le dice a G601 “¿Víste esto?”.

“Lo veo y no lo puedo creer” – dice Yatay.

“Pero... vos fijate el tremendo escupitajo de Bragado... no sé cómo hizo para guardar tanta saliva” – dice Monte Caseros y menea la chimenea.

“¿Saben? Lo que pasa es que lo amasó un rato largo y por eso salió lo que salió” – dice G601.

“Lo único que sé es que quedamos divinas” – les dice Loretta.

Y los comentarios estaban en todos los talleres. En Escalda, Patagones le dice a Julieta “Por más que sepa que una persona es un chorro, ni por joda se me ocurriría mandar un tremendo escupitajo”.

“No, pero ésta vez Bragado se fue de mambo, re de mambo!” – le dice Julieta.

“¿Qué pasa?” – pregunta Elisabetta.

“No, el tema es la escupida de Bragado” – le contesta Patagones.

En ese instante, llegan Maribel, La Cabona, Karpik y Bragado. En la primer vía que estacionaron se relajaron. Cuenca les dice “Las felicito chicas, son todo un amor”.

“Gracias Cuenca, pero no es necesario. Fue un bien necesario” – dice Maribel.

“Por eso mismo” – les retruca Patagones.

“Hay que aplaudir” – dice La Chabona.

“Aplaudir ¿qué?” – pregunta Cuenca.

“Nuestra heroica acción... dejamos bien paradas a las bestias” – dice Maribel.

“Sí, ya lo creo” – dice Julieta.

“Nos hicieron quedar tan bien delante de todos...” – les dice un poco enojada Patagones.

“Chiiiiii.... quedamos bien, muy bien” – les dice Bragado.

“Sí, como chanchos en el lodo” – la remata Elisabetta.

Café Ferroviario LXXIV: Faseando con la Unidad II

“Chiiiiicaaasssss” – dice con una especie de cantito Dalceggio.

“¿Quéeeee?” – le sigue el cantito Vega.

“Verdadera tragedia” – dice Dalcegio.

“Vaya novedad Dalceggio... esto es un incendio” – dice Doris.

“Ya lo creo, porque Maribel hoy tuvo turno con el bahiense” – dice Dalceggio.

Mardel se frota las luces “Hoy efectivamente ando mal”.

“¿En qué te hace pensar eso Mardel?” – pregunta Vega.

“En que no es posible que Maribel esté en Bahía si su cucha es Junín” – le dice Mardel a Vega.

“Y la mejor: Solcito le tocó el tren de Pinamar” – la sigue Dalceggio.

“No, no. Voy mal, muy mal, ando mal de la cabeza, voy mal” – dice Mardel.

“Me parece que tu no eres la que andas mal de la cabeza, creo que los terrícolas que digitan la Ferrobaires van más mal de la cabeza” – le dice Doris a Mardel.

“¿Y a todo esto...?” – dice Dalcegio.

“Sin palabras. O mejor dicho, como se escribe: el cinco, el guión y luego mentarios” – dice Cuenca.

“Ahora. Si Maribel aseguró el bahiense, puedo asegurar una cosa” – dice Madariaga.

“¿Qué?” – pregunta Vega.

“Uy, que mal se nos ve...” – contesta Madariaga.

“Solo algo Madariaga – dice Cuenca- ¿el viernes como harán para el tandilero y el Sarmiento?”.

“¡Llame ya! ¡Llame ya! ¡Llame ya! ¡Llame ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya! ¡Llame ya! ¡No llame más porque ya se acabó!” – dice una estupidez Bragado.

“¿Qué se acabó Bragado?” – pregunta Cuenca.

“Los turnos para ver a nuestra pitonisa Flor” – dice Bragado.

“¿Y Floricienta no es lo mismo?” – pregunta Madariaga a Bragado.

“¿Para qué quieres a la Floricienta si esa es por suerte una muñeca en la versión de un humano haciendo dos millones y medio de monerías por la televisión?” – le contesta Bragado a Madariaga.

“Yo tengo la gran” – dice Vega.

“A veeeeeeeeeeerrrrrrrrrr” – anuncia Cuenca.

“Uno: corro el Lincoln” – dice Vega.

“¿Y la segunda?” – pregunta Doris.

“Cancelo el Casares” – dice Vega.

“Bieeeeennnn, total...” – dice Dalceggio.

“Bueno, yo conozco la premisa de que hay gente que tranquilamente puede c... en los servicios ferroviarios” – dice Madariaga.

“¡¡¡¡¡Masa!!!!” – dice Pico a los cuatro vientos.

“Aplausos para Pico” – dice Mardel.

“Nooooo, mejor esto otro” – dice Vega.

“¿Vas a ver a Cañuelas a ver si no nos salva en materia de alimentos y bebidas?” – le pregunta Madariaga a Vega.

“Cañuelas ya me dio la solución” – le contesta Vega.

“¿Y se puede saber cuál es la solución?” – pregunta Bragado.

“Un poco de licor, pero del bueno” – dice Vega.

Las demás se miran. Elisabetta dice “Vaya, que bueno que pudiéramos darnos el lujo de beber licor de los buenos, porque lo que es yo hace rato que con mis hermanas que dormitamos en Escalda sabemos de beber grapa, pero de la barata”.

“¿Y la grapa buena?” – pregunta Doris.

“No la conozco. La ignoro por completo. Por eso vivo continuamente haciéndome lavajes estomacales” – le responde Elisabetta a Doris.

“Solo queda por saber si las bestias toman ese aguardiente tan barato de dos mangos” – desea saber Pico.

“Naaaaaaaa Pico, ni a ganchos. Sigue soñando, es gratis” – le dice Bragado a Pico.

“Como ir en tren a La Pampa ¿verdad?” – dice Pico.

“Volviendo... ¿Maribel no danza entre el Sarmiento y el San Martín? ¿Y Sol?” – pregunta Vega.

“Mejor pregunta: ¿con qué se corre el Lincoln y el Casares?” – le dice Doris a Vega.

“¿Pero qué te preocupa eso a ti Doris?” – le plantea Cuenca.

“Me preocupa en el sentido de que los cancelen” – le dice Doris a Cuenca.

“Esto es más sencillo de lo que tu crees” – le dice Mardel.

“¿Ah sí? ¿Y cómo?” – le pregunta Doris a Mardel.

“¿Acaso no sabes que ésta vez los pasajeros deberán empujar el tren?” – le dice Mardel. Las demás estallan de risa.

“¿Qué? ¿Empujar el tren?” – dice Doris.

“Sí, así de simple” – le dice Mardel.

“Pero... los vagones pesan tanto como la pluma de un ave ¿verdad?” – pregunta Doris.

“Niiiiiiii... no lo sé, solo sé que los pasajeros cuando lleguen al final del recorrido van a largar la misma frase que vos cuando dices de los TER “¡Largo los bofes con los TER carajo!”” – le responde Mardel.

“Ya entiendo...” – dice Doris.

“Yo solo sé que no sé nada” – dice Elisabetta.

“¿Cómo qué?” – le pregunta Dalceggio a Elisabetta.

“Porque alguno por ahí me dijo que Maribel iba a reparaciones a Maldonado” – le responde Elisabetta.

“La que va a dir a reparaciones es Karpik” – advierte Vega.

“¿Karpik? Y es bastante dura...” – dice Cuenca.

“Sí, que dura es que tuvo la misma experiencia que Lomas” – dice Pico.

“No Pico, Karpik se tostó de tanto tomar sol en la costa” – dice Mardel.

“¿Y los bomberos?” – pregunta Madariaga.

“No sé... supongo que el extintor fue suficiente” – le responde Bragado a Madariaga.

“Si es que funcaba... pues hay un dicho que dice “Gracias que caminen...” – dice Pico.

“Yo solo sé que las cosas andan muy incendiadas” – dice Mardel.

“¿En qué te hace pensar que las cosas andan incendiadas? ¿Acaso será que los cambios tractivos generan incendios?” – le pregunta Elisabetta a Mardel.

“Los cambios tractivos en las líneas no solamente son incendios” – le responde Mardel.

“¿Y entonces?” – se apura a preguntar Pico.

“Que de ahora en más, Fevías es un incendio” – dice Mardel.

“Ajá. Buena observación Mardel” – dice Cuenca.

“¿Será que los incendios tuneleros son muy contagiosos?” – pregunta Madariaga.

“¿Solo esos? Dicen que Fevías anda bien” – dice Bragado.

“Chiiiiiii Bragado... andan bien... Bien pa`l carajo” – dice Dalceggio.

“Se nota que los chicos de Fevías andan bien pa`l carajo, acá sí que no hubo Ariadna que valiera para apagar el incendio” – dice Mardel.

“¿Ariadna? ¿Y qué tiene que ver la Shimabucuro en esta redada?” – pregunta una estupidez Doris.

Las demás se ríen. Elisabetta le responde a Doris “Ariadna es la versión femenina del Payaso Fernandito pero en la versión empresarial de Fevías”.

“Ah, o sea, es una Payasita ¿verdad?” – pregunta Doris.

“Algo así Doris” – le dice Elisabetta.

“Era, porque ya tiró la toalla desde el rincón del ring. Renunció por nock-out” – dice una humorada Mardel.

“Que lindo se vive acá... lástima que Eva no tiene nada para contar, si todo es de color de rosas” – dice Vega.

“Bueno Vega, es hora de que Eva venga a Escalda a beber con nosotras” – le dice Pico a Vega.

“Brindar ¿qué? ¿con cinzano?” – le pregunta Bragado a Vega.

“Noooooo... con algo mejor” – dice Vega.

“Que ni se diga: las bodegas de Escalda tienen brebajes de los buenos” – dice Pico.

“Bueno, yo brindo por éste incendio, para que se siga acrecentando” – dice Elisabetta.

“¿Vos sos boluda o qué cuernos tienes en la cabeza? Estamos tratando de apaciguar la crisis y vos la quieres aumentar” – se exalta Dalceggio.

“Pero no Dalceggio, brindo para su aumento porque éste incendio no se va a terminar ni hoy ni pasado, esto va para largo, para años y por los siglos de los siglos. Amén” – le dice Elisabetta a Dalceggio.

“Te creo... ¿Con qué bebida vas a brindar?” – pregunta Dalceggio a Elisabetta.

“Con agua. Para que se vea que mi transparencia es ciento por cierto” – dice Elisabetta.

“¿Y nosotras con qué brindamos? ¿Hay algo barato pero bueno?” – pregunta Bragado.

“Sí. Un buen Valderrobles. Unos pesitos y te das un lujo, y quedamos bien con Eva” – dice Doris.

“Yo me mandaría la puercada de disfrazar la grapa con una botellita de Valderrobles y nadie se va a dar cuenta” – dice Cuenca.

“Sí Cuenca, se van a dar cuenta” – le advierte Pico.

“¿Cuándo?” – le pregunta Cuenca a Pico.

“Cuando terminen intoxicadas y necesitemos un lavaje estomacal” – le responde Pico.

“Chicas, brindemos con agua, tiene razón Elisabetta. Esto nos hará ser ciento por ciento argentas. Salud” – dice Bragado.

“Salud” – dicen todas.

Después del primer trago, Madariaga pregunta “¿Seremos un país soberano algún día?”.

“Sí Madariaga, vamos a ser un país soberano” – le contesta Cuenca.

“¿Y cuándo?” – desea saber Madariaga.

“En día de la escarapela” – la remata Bragado.

La Pavada Ferroviaria de Lopa y Lupe LXXIII

La peor forma de acabar la semana – Lopa


Menos mal que es viernes así podemos decir que es el último día de la semana para algunos. Sí, para algunos y de los algunos son los ferroviarios que entendieron demasiado bien que el sábado es el inicio del fin de semana. Pero si había una forma de iniciar aquel mejor día de todos, que mejor que hacerlo con una linda sonrisa, aunque ésta vez tener la sonrisa linda fue misión imposible: es que los relojes tempranito, a las 6 de la mañana, tocaron el despertador para dar inicio a una protesta. Lo primero que se está sospechando es de una protesta tunelera pero se están equivocando fulero. No, ésta vez la protesta es por tierra y en el lugar menos pensado: estación Boulogne Sur Mer. ¿Qué? Sí amigo mío, lo que leyó: estación Boulogne Sur Mer. Es que en ese reducto de corruptos estalló la rebelión ferroviaria y decidieron hacer un cacho de lío. Con hacer lío se pretendía llamar la atención de un alguien del cual nunca se había oído hablar: Ferrovías. Sí, aunque parezca mentira, ahora Ferrovías integra éste menú de notis no por grandiosas obras, sino por correrías de sus ferroviarios. Volviendo, la mejor alternativa de conseguir llamar la atención fue correr la voz interna y hacerla externa con un corte de vías que los que iban en viaje en el tren les cayó como peludo de regalo. ¿Los trenes? Cómo los maquinistas eran tan cómplices del paro, no iban a ser la excepción. ¿El usuario? Ésta vez sí se pudo cagar realmente en Ferrovías, porque lo dejaron tranquilamente de araca.


Encima que el tiempo no ayuda – Lupe


Ya Lopa habló de cómo acabar la semana pero de la peor forma posible, y si a eso hay que sumarle que la lluvia ayudaba a que la bronca alcanzara picos altos, vamos bien. Mientras en un rincón tenemos a los ferroviarios protestando por un aumento salarial, por el otro, aducían que la empresa no se había acercado a dialogar con ellos pero ellos sí se mostraban abiertos al diálogo. Yo pregunto ¿Y los caciques vendidos del sindicato dónde están? ¿O hubo desinteligencias agudas que encendieron las cenizas? Por ahora no encuentro respuesta a eso pero ahora quiero ver el rincón del usuario. El usuario bien gracias, protestando lo dejaron pagando, sea donde sea; eso sí, jodiéndole la vida en el mejorcito del horario pico mañanero: de 6 a 9. ¿Cómo será el segundo acto? Vaya uno a saber, pero lo único que sé es que más de uno coincidirá conmigo cuando digo aquella frase “Corruptos por definición”. Por ahora, al público le sugiero que se interne en un convento a hacer votos de silencio para llegar al final del conflicto, porque esto va pa` largo. ¿Y ellos qué debieran hacer? Empezando a demostrar transparencia, porque mugre hay por todos lados.


Y ya que estamos, sigamos rompiendo los huevos – Lopa


¿Para qué sirve la CNRT? Tengo entendido que es el inspector de los transportes tanto de carga como de pasajeros, en todas sus modalidades. ¿Para qué sirve? También sirve para hacer monerías, porque cosas de adeveras ni a palos. Claro, si se trata de controlar a los trenes. Pero como existe ese 0800 destinado al público, lo mejor fue molestar con un viaje a Luján para el olvido. Al inicio, nada del otro mundo. Cuestión de esperar un mes... Dicen que contestan y... contestaron. Sí, contestaron el reclamo. Ahora, ellos informan pero leyendo el informe, uno piensa realmente si eso es un informe o es una reverenda tomada de pelo. La categorización del reclamo encaja, bárbaro fantástico, si se trata de culpar a TBA por no cumplir con los servicios programados. Después uno sigue leyendo toda la sanata al mejor estilo de la oratoria griega, me queda una duda: ¿qué controles efectúan los inspectores a diario? ¿quisiera saber dónde se los puede encontrar que uno ni siquiera los ve? Y la otra ¿Cuál es el Informe Mensual Operativo del Concesionario? ¿Dónde está que yo no le visto todavía? ¿En qué triple doble V lo puedo encontrar? Si alguno tiene respuestas a todos éstos interrogantes, por favor que me arroje un cabo. ¿Aplicación de penalidades? ¿Qué es eso? Si aplicaran las penalidades, creo que cumplirían de una buena vez por todas. Solo me resta algo más: ¿dónde puedo encontrar en Contrato de Concesión de TBA? ¿tendré que revolver en ese edificio de FFAA/ONABE? O intentaré una mejor: usar la técnica de Malnati de llamar a Molina por celu desde la puerta de su oficina en Retiro. Agradecer la colaboración es lo de menos porque lo que más importaba era que devolvieran los 2 mangos y por el momento, naranja y media. Calidad de servicio ferroviario de mejorar ni a palos. Pero no me doy por vencido, pienso seguir rompiendo los huevos. Gracias chicos, por hacer que nuestros derechos tengan valor alguno porque realmente estoy percibiendo la sensación de que hay muchos que nos hacen creer que los derechos del usuario son para que los usemos como papel higiénico.


El 1º mundo difiere absolutamente del 3º– Lupe


¿Recuerdan ese informe de la TV relacionado con los trenes? Bueno, empecemos por el norte y acá parece que los trenes del norte solo es el corredor Retiro – Tigre y punto, parece que ni el corredor Retiro – Villa Rosa entra en la misma categoría. Embarcarse en él es una acción natural, como encarar un viaje. Aire acondicionado y calefacción es algo menor. Ahora ¿qué tipo de gente viaja? Bueno, digamos que el chetaje porque los lugares que atraviesa son los lugares más chetos. En eso vamos de acuerdo. Los usuarios dicen que viajan bien pero yo tuve unos comentarios de que eso de que el tren está impecable es solo una mera apariencia, hasta me dijeron que ese ramal es semejante a una coctelera. Pero de consumidores dijeron que ese tren es parecido a un tren de Bélgica y este es el quid de la cuestión: si esa coctelera parece servicio de Bélgica ¿cómo serán los servicios ferroviarios en aquel país? ¿serán acaso como el corredor de Retiro a Tigre? ¿o será como ferroca del primer mundo? No hay problemas, los de consumidores evidentemente no distinguen la calidad de viaje en un tren del primer mundo que un viaje en tren del tercer mundo. Por el momento, solo me limitaré a decir que el corredor a Tigre es un corredor simplemente de lo más modestito, pues algunos puntos deja bastante que desear, sobre todo el estado del ramal. Sugiero que nos sentemos a esperar que TBA arregle las vías porque parados nos vamos a cansar.


Dios no existe por éste sector – Lopa


Lupe habló del mejorcito de los corredores y yo pienso ocuparme del otro extremo, donde la postergación gana por doble partida. Y qué mejor ejemplo que el Roca, donde este ferroca está dominado por sabandijas en los ramales más calientes como el Vía Circuito, Temperley – Haedo y los trenes a La Plata. Subirse a un tren eléctrico para unos es una acción tan cotidiana que ya lo repite mecánicamente como dar los pasos pero para otros, un viaje en un tren eléctrico es embarcarse a un viaje de turismo aventura por la sección local. Era increíble ver como la televisión filmaba los trenes rotos pero alguna vocecita indiscreta chifló que la última vez que viajó en un eléctrico tuvo la sensación de que había viajado el basurero del CEAMSE consigo. Acá, vaya novedad. De consumidores catalogaron el servicio eléctrico como de la India. Yo le digo “Chocolate por la noticia”, porque la mugre y los trenes rotos es postal común. Si con algo había que rematar, era la parada Temperley y la cuestión principal es cómo saber qué destino tiene un tren y una técnica muy usada es trepar al puente, esperar al anuncio del altoparlante y luego largarse desde allí a tomar el tren. ¿Quién no usó esa técnica alguna vez? me parece que todos usan esa técnica, porque las señalizaciones no existen ni a palos y que anuncien los trenes por altoparlante puede hasta llegar a ser una lotería. ¿Y la gente que dice de todo esto? Vaya uno a saber qué piensa, pero lo que puedo decir que ya está acostumbrada a no encontrar carteles que informen el destino de cada tren. Eso sí, los horarios no cuentan y de noche meterse en Temperley a esperar el tren es como estar en la boca del lobo porque la iluminación prácticamente no existe. ¿Quién defiende al usuario de toda ésta tortura y postergación ferroviaria? Parece que nadie, y digo postergación ferroviaria porque para los que dicen que Dios solo atiende en BA, hay que decir que solo un sector y en la red ferroviaria, solo está en el corredor Retiro – Tigre, los demás lo ignoran por completo. ¿Cambiarán los trenes de S alguna vez? sí claro, van a cambiar, sobre todo cuando cambie el concepto de hacer diferencias entre el norte y el sur y que se ocupen de atajar a los sabandijas que solo suben a ver qué hecho delictivo pueden hacer.

Los cuentos de Bolívar y María Eugenia LXXII: Postales del espanto en Luján

Nota: Es un hecho de la realidad transformado a la fantasía. Toda coincidencia con la realidad es pura casualidad.

Éste cuento fue creado con el fin de tomar conciencia de la gravedad de un accidente.

Que quede sujeto a la reflexión. Cada quien que sea libre de opinar sin presiones ni perjuicios.


Invirtió sus fuerzas en tratar de salir con vida. Pensó en su familia y en él, en su alrededor y sus compañeros, y no pudo evitar preguntarse qué sería de su vida en el futuro. Después puso la mente en blanco y cerró los ojos. “¡Pronto llamen a los bomberos!”, gritaban todos afuera en el momento del incendio. Pero Fabio Camargo no había muerto. Atrapado en la cabina de la locomotora volcada, herido hasta el alma, muerto de frío, con sus ropas rotas de los golpes, Fabio creyó que hasta aquí había llegado. El dolor de sus heridas podía más. Estaba quieto adentro de la cabina mientras la locomotora estaba volcada en el suelo y justamente prestaba servicio desde Retiro a Junín.

“El dolor era muy intenso. Había mucho movimiento, mucho ruido. Hasta sentí una explosión muy fuerte. Pensé que por mí no se podía hacer nada más y me puse a rezar”, recuerda éste maquinista de 41 años.

El 30 de mayo del 2005, un tren que provenía desde Retiro chocó a un camión en un paso a nivel de la ruta nacional 7, kilómetro 76, cuando se dirigía a Junín. Murió solamente el camionero pero algunos pasajeros y los maquinistas fueron internados en el hospital del lugar. La cabina del camión había desaparecido entre la locomotora volcada. “Estaba manejando y vi cuando el camión se atravesó en las vías –repasa Fabio-. Le digo a mi socio Javier que vamos a chocar al camión y él se tapó la cara con las manos... tal vez para no ver lo que venía. Yo apliqué el freno de emergencia y en segundos choqué contra el camión, después los golpes contra todos los lados de la cabina hasta que me doy cuenta de que volcamos. Y después de volcar, lo peor de todo que podía pasar era que algo explota y se incendia, yo no sabía que era pero había un olor a humo terrible”.

El tren tenía la capacidad de pasajeros completa y una dotación de 15 ferroviarios, entre personal fiscalizador, mecánicos, mozos, camareros y maquinistas. Había partido a las 22.40 de Retiro. Al llegar a Luján por la madrugada del lunes, el tren arrolló a un camión y por ello, la locomotora volcó y los tanques de gas oil explotaron provocando un incendio que pronto pudo ser apagado.

Huir de ese infierno era toda una tragedia: “El tema era que había que salir pero como con mi socio estábamos en la cabina de la locomotora, era imposible de salir. Los pasajeros, por lo que supe, pudieron salir corriendo hasta el final de la formación porque hasta algunos de los vagones descarrilaron y parcialmente alguno se incendió. Dentro de ser un accidente, fue con mucha suerte porque a pesar de lo que nos pasó, podía haber sido peor. Nosotros no podíamos salir de ahí por las múltiples heridas y fracturas que impedían movernos. Pero Javier intentó abrir la ventana de la locomotora y era imposible, estaba trabada, la puerta era imposible, estaba rota. Recuerdo que hasta los vidrios me pinchaban... porque la ventanilla de mi lado estaba con los vidrios rotos”, relata Fabio y evoca aquellas postales del espanto en las que él, invadido por calambres, oía los gritos de la gente que corría alrededor tratando de apagar el fuego y de la gente con crisis de nervios y herida llevada rumbo al hospital. Vuelve una y otra vez la actitud del camionero muerto, que sabe un par de datos “Luego supe que se llamaba Carlos Suárez y era de Coronel Dorrego, se murió inmediatamente”, de su compañero que estuvo a punto de sucumbir de haber inhalado tanto humo “El Tata no me lo llevó, por milagro. Decidió por su cuenta”, dice.

“Recuerdo que tenía puesto un suéter colorado con cuadrados blancos. Encima mío tenía mis documentos y todavía no sé ni porque me los puse ese día en el bolsillo de mi camisa, pues siempre los tengo por cualquier otro lado, menos encima mío, pero ese día me los puse conmigo para que me identificaran por si me pasaba algo”, cuenta Fabio. Conserva los documentos manchados de sangre pero lamenta haber perdido el dijecito de las buenas y malas, que le había regalado su hija en el día de su cumpleaños.

“De ahora en más, el concepto de muerte ya dejó de ser algo lejano –admite-. Uno vuelve a nacer como adulto y no sabe donde ubicarse. Ahora me pregunto porque me pasó a mi, pero uno sólo encuentra respuestas si lo transforma en un para qué”.

Por haber sobrevivido al accidente, Fabio fue internado en el hospital de Luján con heridas. Allí fue atendido y curado y desde allí un día tomó un tren con destino a Junín. “No cambié, no soy otra persona pero se me agudizaron mis sentidos –confiesa-. Además comprendí que uno no es dueño ni de su vida ni de su muerte”. El tiempo pasa, ahora trata de reponerse. “No me será fácil olvidarme de esto y cada vez que pase por Luján, ella se ocupara de recordarme que le tengo una promesa pendiente y tiene razón” dice y muestra una estampa de la Virgen de Luján. Ahora piensa de qué modo puede servirle su experiencia vivida “Me parecía muy lejano lo ocurrido en 1999 en Lobos y ahora me rozó muy de cerca a mí... entiendo cuando dicen que a los automovilistas hay que tenerles miedo y si en ese momento tuve que acompañar muertos, ahora quiero decirles a mis compañeros que aunque hayan sufrido éste tipo de experiencias, que “Vayan tranquilos, todo estará bien””.

“No me siento como un sobreviviente pero toda la vida voy a convivir con lo que me pasó. Siempre tendré en cuenta que esto fue producto de las tantas estupideces humanas que se cometen sin límites...”, asegura. El recuerdo, que nunca afloja, se vuelve más intenso en esos momentos en los cuales está por cruzar ese paso a nivel de la ruta 7, en el kilómetro 76.